viernes, 27 de enero de 2012

Porqué debemos conocer el pasado...


El mundo está habitado por pueblos muy diferentes unos de otros en su vida y en sus costumbres. Algunos, como los negros africanos o los indígenas de Australia y Melanesia, viven agrupados en pequeñas comunidades o tribus, habitan chozas rústicas, conocen apenas la agricultura y demuestran, en todo sentido, un desarrollo intelectual muy escaso. Cuando nos referimos a ellos les llamamos "salvajes". 

En cambio en Europa, América y buena parte de Asia, encontramos pueblos sumamente cultos, que han logrado, gracias a su inteligencia y a sus esfuerzos, un nivel de vida muy superior. Forman granes comunidades que  se denominan Estados, en los que existen ciudades cuya población se cuenta a veces por millones de habitantes. Saben construir enormes edificios, estudian con ardor las ciencias que les revelan los secretos de la naturaleza y han inventado máquinas mediante las cuales el trabajo humano multiplica sus posibilidades. Decimos de ellos que son pueblos "cultos" o "civilizados".

Ninguna nación actual puede atribuirse el honor de ser la creadora única de dicha civilización. Esta es la resultante de los esfuerzos acumulados durante siglos por los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares. Es un legado que hemos recibido y que procuramos acrecentar en lo posible. Por eso hay que conocer el pasado para poder explicar el presente.

La curiosidad por saber que es lo que sucedió en el mundo antes antes de que nosotros existiéramos es, pues, un verdadero deber. La Historia es la disciplina que trata de satisfacer esa curiosidad, investigando todo lo  referente al pasado humano. Para ello necesita, en primer término, proyectar los conocimientos en el tiempo, estableciendo entre éstos una relación  de proximidad o de distancia que se llama "relación cronológica". 

Necesita, además, ubicar los sucesos en un determinado lugar, para lo cual le es imprescindible la ayuda de la Geografía, que se presenta, así, como hermanada a la Historia, porque aquella fija en el espacio los hechos que ésta analiza en el tiempo.

Pero el problema que sustancialmente obsesiona al historiador es el de establecer como se produjeron los acontecimientos y en que relación de causa a efecto se hallan los unos con los otros. La Historia deberá, en consecuencia, responder, siempre, a estas preguntas decisivas: ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo? y ¿por qué?.


Introducción a "Prehistoria y Oriente" de Oscar Secco Ellauri y Pedro Daniel Baridón; Casa A. Barreiro y Ramos, Montevideo, 1937.

1 comentario:

Parlanchín dijo...

OSCAR SECCO ELLAURI (1904 - 1990), político e historiador uruguayo perteneciente al Partido Colorado. Detentó el cargo de Ministro de Educación y Cultura entre 1948 y 1951 durante la presidencia de Luis Batlle Berres y el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores entre el 6 de junio de 1957 y el 1° de marzo de 1959 durante los mandatos de Arturo Lezama (1957-1958) primero y Carlos Fischer (1958-1959) posteriormente. También fue Diputado de la Asamblea Representativa de Montevideo, Presidente del SODRE y Consejero de Educación Secundaria. Hijo de Francisco Secco Alves y María Reina Ellauri Belo y medio hermano de Joaquín Secco Illa, fundador de la Unión Cívica del Uruguay y diputado y senador por dicho partido. Era el sobrino nieto de José Eugenio Ellauri y Obes, Presidente de la República de 1873 a 1875 y bisnieto de José Longinos Ellauri Fernández, Presidente de la Asamblea Constituyente de 1830 entre otros numerosos cargos políticos.