domingo, 1 de enero de 2012

Con la ayuda de Dios...


Una lavandera, cuya enajenación cuenta Charbeyron, a consecuencia de dolores reumáticos, dejó su profesión  para dedicarse a la costura. Velando hasta altas horas y trabajando de noche, fue atacada de oftalmia, y como continuase cosiendo, veía a la vez cuatro manos, cuatro agujas y cuatro costuras (había en este caso una diplopía doble). En los primeros momentos se daba  cuenta de este fenómeno; pero al cabo de algunos días, a consecuencia de la debilidad y de ansiedades morales prolongadas, se imaginó que hacía realmente cuatro costuras a la vez, y que Dios, compadecido de su infortunio, obraba un milagro por ella. Como se ve en este caso, una perturbación primordial sobrevenida en el primer período del proceso (ilusión sensorial, diplopía) determinó luego la divagación y la perturbación del juicio. 

Texto extraído de la obra "El Cerebro y sus funciones" de J. Luys; Manuel Guijarro, editor; Madrid, 1878.

2 comentarios:

Parlanchín dijo...
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Parlanchín dijo...

Me atrevo a afirmar que esa señora padecía de esquizofrenia...