lunes, 18 de mayo de 2015

Las leyes de la estupidez humana


Un sabio que conozco me pone al cabo de la calle de la teoría sobre la estupidez humana del historiador de la economía Carlo Maria Cipolla, que la hizo pública en un librito titulado Allegro ma non troppo: no lo conocía, pero con una primera lectura rápida he tenido bastante para considerarlo imprescindible.

La teoría de Cipolla sobre la estupidez humana me parece francamente irrefutable, y creo que vale la pena hacer un resumen. En primer lugar, el autor establece cuatro categorías fundamentales de personas: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos. Los incautos son los que realizan acciones que suponen una pérdida para ellos pero una ganancia para alguien otro; los inteligentes se reconocen porque sus acciones les benefician a ellos pero también a los otros; los malvados, como su nombre indica, se caracterizan porque actúan siempre en su beneficio, aunque esto comporte causar algún perjuicio a alguien otro, y, por fin, los estúpidos se hacen notar porque sus acciones absurdas hacen daño siempre a los otros sin que ellos ganen nada: al contrario, muy posiblemente ellos también saldrán perjudicados: son los que Cipolla clasifica como superestúpidos. Por otro lado, las tres primeras categorías no son estancas, sino que se comunican y pueden ser intercambiadas: por ejemplo, una persona inteligente puede comportarse ocasionalmente como un incauto o como un malvado, el malvado puede tener un descuido que le haga actuar como un incauto y es perfectamente posible que un incauto se ilumine con un pronto de inteligencia. Todo ésto es así porque, en cualquiera de los tres casos, estamos hablando de personas que actúan racionalmente, de forma que sus comportamientos, incluso aunque resulten moralmente reprobables, siguen una lógica comprensible.

El estúpido, en cambio, es intransferible a ninguna otra categoría y actúa siempre con una coherencia estremecedora: es estúpido siempre y en cualquier situación, y no tiene objetivos ni finalidades a partir de los cuales se puedan evaluar sus actos. Es temible porque es imprevisible: lo único seguro es que acabará haciendo daño allá por donde pase. Es en función de estos datos empíricos como Cipolla enuncia las cinco leyes fundamentales de la estupidez humana. Primera ley fundamental: “Siempre y de manera inevitable cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”. Segunda: “La probabilidad que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona”. Tercera: “Una persona estúpida es aquella que causa daños a otra o a un grupo de personas sin obtener un provecho, e incluso obteniendo un perjuicio”. Cuarta: “Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. En especial, los no estúpidos olvidan constantemente que en cualquier lugar y momento, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un error costosísimo”. Y quinta: “La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado”.

Son cinco leyes que conviene grabar en la memoria y tenerlas presentes en cualquier situación de la vida: nunca se sabe por dónde puede aparecer el estúpido de turno para proceder a amargarnos la vida. Muy especialmente, por poner un ejemplo y por las cosas que se empiezan a escuchar y ver, en un año electoral.

Artículo del periodista Sebastián Alzamora, transripto de Nabarralde, un interesante blog culural español.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Apisonadora de vapor de Aveling (1867)

 
País: Gran Bretaña
Dimensiones: unos 6 m. de longitud.
Peso: 30 t.
Fue una de las primeras apisonadoras de vapor.

Otra máquina que debe su existencia al aprovechamiento de la energía del vapor de agua es la apisonadora de vapor, que se utiliza todavía hoy en la construcción y la reparación de carreteras. La invención y el posterior empleo de la apisonadora de vapor permitió mejorar notablemente el lamentable estado de las carreteras en el siglo XIX y reducir en gran medida los desperfectos causados por los cascos de las caballerías. Un granjero llamado Thomas Aveling construyó en 1865 la primera apisonadora de vapor experimental. El modelo que presenta la ilustración fue realizado en 1867 por su compañía, la Aveling & Porter (que ahora se denomina Aveling & Barford y sigue fabricando maquinaria para la construcción de carreteras). Lo adquirió la ciudad de Liverpool y entró en servicio a pesar de que pesaba casi el doble de lo necesario. Tan sólo el depósito de agua tenía una capacidad de más de 2 m3. Con todo, esta voluminosa máquina podía girar en un radio igual a su longitud. Para dirigirla se usaba un volante de madera, muy similar al timón de un barco, según puede observarse en la ilustración.

De "Máquinas fantásticas" de Jean Rush y Ken Rush. Editorial RM, Barcelona, 1978.

viernes, 17 de abril de 2015

Estereotipos estadounidenses sobre América Latina

El 10 de diciembre de 1940, el Departamento de Investigación sobre la Opinión Pública (Office of Public Opinion Research) llevó a cabo una encuesta nacional en la que se proporcionó a los participantes una tarjeta con diecinueve palabras y se les pidió que indicaran aquellas que parecían describir mejor a la gente de México, Centroamérica y Sudamérica. Los resultados fueron los siguientes:


Como se pidió a los participantes que eligieran cuantos términos descriptivos desearan, los porcejantes suman considerablemente más de 100.

Fuente: SKIDMORE, Thomas y SMITH, Peter: Historia contemporánea de América Latina. Editorial Crítica, Barcelona, 1996.

jueves, 9 de abril de 2015

Artigas, líder revolucionario único


La política económica y social artiguista se vinculaba con la más pura y justa tradición española, obteniendo de esa ligazón imprescindible con el pasado que todo verdadero hecho revolucionario posee, una fuerza y una realidad "intrínsecas". No es ese su único rasgo, ya que la preocupación porque "los más infelices sean los más privilegiados", le daba un tono sobremanera moderno y cristiano, dos sustantivos algo incomunicados en la actualidad.

En verdad toda su política fue una manifestación más de esa hondísima compenetración con el sentir popular y americano que caracterizaba a nuestro héroe y lo diferenciaba de Bolívar, San Martín y Washington. Su lucha por la República (en un medio ambiente dominado por el Congreso de Viena y los planes monárquicos porteños), au afán por la igualdad provincial (traslación de una idea europea, pero aplicada a una realidad donde la igualdad no tenía sentido tanto entre los ciudadanos como entre los conglomerados regionales), su preocupación por las clases humildes y su esfuerzo por educarlas y civilizarlas (que contrasta violentamente con el desprecio que los patriciados urbanos asumían hacia todos ellos), todos estos rasgos, muestran un líder revolucionario único, y por la amplitud y madurez de su enfoque, en América.

Tan particular y original -incluso por el mismo hecho de ser el más auténticamente americano entre todos los demás- que la mayor parte de sus postulados son áun letra muerta en la realidad viva de América Latina.

De las "Bases Económicas de la Revolución Artiguista". Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo, 1963.

domingo, 29 de marzo de 2015

El mejor de los Diccionarios...


"El mejor de los Diccionarios de un idioma tiene que ser el que contenga alfabéticamente todas las voces y frases que el uso universal ha consagrado, así como las que se conservan en las obras de sus escritores clásicos. Empres es ésta casi sobrehumana, pues, para llevarla a cabo cumplidamente, habría que compulsar todas las fuentes de la historia literaria de una nación, y encomendar el trabajo a un gran número de personas, como a otros tantos representantes del lenguaje propio de cada una de las profesiones y clases de la sociedad: esta es, por lo mismo, obra secular o de muchas generaciones de eruditos lexicógrafos."

Tales son las palabras que escribía don Manuel González de la Rosa las ediciones de 1891 y 1908, cuando ya el Diccionario que compusiera y que hoy BIBLIOTECA NUEVA tiene el honor de presentar al público, gozaba de la justísima fama que adquiriera en todos los ambientes cultos de los países latinoamericanos. Es que en verdad, un Diccionario, y sobre todo un Diccionario de esta categoría, requiere, junto con una paciente e inteligente labor de muchos años, multitud de conocimientos que sólo un espíritu decididamente despierto y enamorado del idioma puede conquistar.

Aparte de ser el primer Diccionario ilustrado y portátil que se publicó en castellano, el célebre Campano que presentamos contiene todas las voces nuevas que la Academia de España fue incorporando al léxico corriente. Asímismo, no solamente el autor, sino también ese otro gran espíritu que se llama Miguel de Toro y Gisbert, han ido añadiendo los americanismos patrocinados por la Academia y numerosos vocablos aplicados a las actividades científicas y artísticas.

En cuanto a las noticias biográficas, cronológicas y estadísticas, si bien en la actualidad no están rigurosamente al día, informan, en cambio, de todo lo acaecido hasta hace muy pocos años, pues para realizar esta edición, se ha tomado la última de la Casa Garnier, de París, mundialmente reconocida por la honradez y la novedad de sus trabajos editoriales. En consecuencia, a lo único que aspira BIBLIOTECA NUEVA es a obtener del público la consideración y la confianza que ella mismo ha puesto de relieve en la siembra de cultura mediante otras publicaciones.

LA DIRECCIÓN

Presentación del "Campano Ilustrado, Diccionario Castellano Enciclopédico"; Biblioteca Nueva, Buenos Aires, 1946.

miércoles, 25 de marzo de 2015

El Uruguay como espacio


La República del Uruguay no escapa a la ley geográfica de la posición, mediante la cual puede explicarse que su escasa territorialidad adquiera, a la vista de diversos factores, una importancia que apenas si se descubre en el pequeño trozo que la cartografía le reserva en el conjunto del mundo. Situada en la margen izquierda del Río de la Plata y sobre el Océano Atlántico, en la ruta obligada para entrar a dos vías fluviales de importancia -el Paraná y el Uruguay- constituye el "mundo de relación", como diría Vidal de la Blache, de una parte considerable de la costa oriental del continente y de Europa y Norte América. 

La gran llanura central argentina, las vastas tierras paraguayas y una parte importante del Brasil meridional y de Bolivia, dirigen sus corrientes comerciales hacia el sur, como si resbalaran por el plano inclinado natural, que el gran hundimiento epirogénico de la "Brasilia" les ha preparado para dar salida a sus ricos productos. El Océano Atlántico, a su vez, en la desembocadura de esas corrientes económicas, tiende el lazo de unión con Europa, África y Norteamérica. De la primera está a 14 dias de navegación y de la última a 18. De Montevideo al Cabo de Buena Esperanza hay 6.600 kilómetros, pero día a día el mar cumple aqui la moderna misión de acercamiento que los antiguos imaginaban, sin vislumbrar el porvenir de la navegación, como insalvable muro entre los pueblos.

Situada entre los 30° y 35° de latitud sur tiene, además, la ventaja de escapar a los calores aniquilantes del Trópico y a los duros fríos de la parte austral del continente, lo cual se ha traducido en el proceso histórico por corrientes inmigratorias europeas de una positiva influencia en el desarrollo y orientación de la nacionalidad. Como espacio en sí, sus 187.925 kilómetros cuadrados son bien poca cosa en el conjunto del mundo, pero cien años de vida independiente, han dado la prueba de cuanto puede hacer un país chico, de escasa población, con el trabajo acumulado para ganarse un lugar firme, en el concierto de los otros países.

De "La República del Uruguay" por el Prof. Elzear S. Giuffra; A. Monteverde y Cía; Montevideo, 1935.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Reemplazando al Sol por otras estrellas


Esta interesante visualización nos muestra cómo sería un atardecer para un observador si nuestro Sol fuese reemplazado por otras estrellas, de diferentes tamaños y magnitudes, de nuestra galaxia. A saber: Barnard, Gliese 581, Tau Ceti, Kepler-23, Alpha Centauri A, Procyon, Sirius, Pollux, Arcturus y Aldebarán.