lunes, 2 de enero de 2012

El Teatro Solís de Montevideo


La ciudad de Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay, no posee hoy un teatro de ópera digno del antiguo arraigo que dicho género tiene en la población ni del auge y la dignidad que esa actividad tuviera en el pasado y hasta épocas relativamente recientes. Queda en pie, si bien en la actualidad virtualmente vedado a la ópera, el más ilustre de los teatros líricos con que contara la ciudad: el Teatro Solís, hoy consagrado al teatro de prosa, y al que se incluye en este trabajo por lo que representó en su momento como sede de la ópera montevideana.

La ópera italiana llega tempranamente a estas latitudes contribuyendo a modelar el gusto musical de la sociedad rioplatense. Primero se introduce en los conciertos y en las sesiones de música familiares de la Colonia, a través de "sinfonías" y fragmentos vocales; luego, cuando hacen su aparición las óperas completas, el género se instala definitivamente en las preferencias del público.

La ópera comienza a cultivarse en Montevideo en las primeras décadas del siglo XIX. En 1830, la ciudad escucha la primera ópera completa: "L' Inganoo Felice", de Rossini.

Susana Salgado, en su Historia de la Música Culta en el Uruguay consigna que el bel canto se instauró con fuerza avasallante a través de medio siglo y que la ópera se afianzó en 1856 con la inauguración del Teatro Solís, en el que -recuerda la misma fuente-, el 28 de octubre de 1880 fue estrenada la primera ópera nacional: "Ofelia", con texto de Zorrilla de San Martín y música del compositor ítalouruguayo José Giuffra. La visita a Montevideo de compañías de ópera que llegaban al Río de la Plata con muy buenos cantantes, era frecuente. "Diez de estas compañías -apunta la misma autora- estrenaron en treinta años sesenta óperas".

Toda esta actividad o gran parte de ella, tenía como sede la Casa de Comedias que también albergaba otras manifestaciones musicales. Con el tiempo, la Casa de Comedias se tornó insuficiente y comenzó a pensarse seriamente en construir un nuevo teatro apto para absorber el notable volumen que había alcanzado esa actividad y al mismo tiempo equipado para satisfacer las exigencias de tipo técnico impuestas por los espectáculos líricos, sin olvidar, naturalmente que su capacidad debía estar relacionada con el entusiasta favor que el público prestaba a los mismos. Cuando la idea tomó cuerpo, se confió el estudio respectivo al arquitecto italiano Carlos Zucchi; pero el proyecto que se adoptó en definitiva fue el del arquitecto Francisco Javier de Garmendia, quien aceptó muchas de las propuestas de Zucchi. Tras un accidentado proceso, el Teatro Solís fue inaugurado el 25 de agosto de 1856 con la ópera "Ernani", de Verdi, a cargo de una compañía visitante. El costo de la obra alcanzó a doscientos sesenta y ocho mil doscientos treinta y nueve pesos doscientos setenta y siete reis.

La sala respondía al clásico modelo italiano y al gusto decorativo europeo de la época. Tenía cinco órdenes de palcos y galerías y capacidad superior a los mil quinientos espectadores sentados. El frente neoclásico presentaba una serie de ocho columnas con capiteles corintios. El remate triangular de la fachada contiene en bajorrelieve una representación del sol. Detrás de la columnata, la alzada es de dos plantas. En la inferior, las entradas al vestíbulo. A este sencillo frente, se le sumaron con el tiempo dos logias laterales.

El Teatro Solís se constituyó en el centro por excelencia de la ópera en Montevideo y por espacio de varias décadas desfilaron por su escenario verdaderas celebridades del teatro lírico. Ya avanzado este siglo, en 1930, esa actividad se fue desplazando paulatinamente hacia el estudio del Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica (S.O.D.R.E.) ubicado en la sala céntrica en la que antes funcionaba el Teatro Urquiza. Este teatro había sido también escenario de memorables jornadas líricas con figuras tales como Caruso y Titta Ruffo, que actuaron juntos en "I Pagliacci"; Raisa y Besanzoni, protagonistas de una memorable "Norma", etc.

La actividad del S.O.D.R.E. se hizo con el tiempo más y más trascendente porque no se limitó a presentar a artistas de renombre en la escena lírica mundial, sino que creó y albergó una compañía de ópera con elementos líricos nacionales y creó la escuela de ópera y ballet.

Destinado el Teatro Solís a la Comedia Nacional, el S.O.D.R.E. quedó como única sala lírica en Montevideo. En las décadas más recientes sus temporadas, que también habían sido brillantes en el campo de la música sinfónica y el ballet, se fueron deteriorando, en buena parte por razones económicas. Cuando en 1971 un incendio destruyó por completo la vieja sala del S.O.D.R.E., todo el movimiento lírico de Montevideo se paralizó por falta de un lugar apropiado donde refugiarse. Se habló de la reconstrucción de la sala del S.O.D.R.E. cuando todavía el público y el mundo oficial estaban conmovidos por todo lo que se había perdido en el incendio de la vieja casona que, por ese entonces, a duras penas soportaba el paso del tiempo. A varios años del siniestro, el tema parece haberse enfriado.

Actualmente, en la sala del ex cinematógrafo Grand Palace, llamada hoy 18 de Mayo y situada en la Avenida 18 de Julio, se realizan periódicamente manifestaciones líricas en medio de carencias propias del inicial destino de la sala. También las alberga, en forma esporádica, el Teatro Solís, pese a las dificultades que presenta la carencia de un foso de orquesta adecuado, ya que el original, que en su momento fue eliminado a raíz de las modificaciones que hizo introducir en la sala la Comedia Nacional, no ha podido ser recuperado totalmente. De esta suerte, en la actualidad la orquesta está casi a nivel del patio de plateas y el numerario de la misma no puede superar los sesenta músicos. El excendente suele ser ubicado en palcos laterales.

Algunos espectáculos líricos, especialmente zarzuelas, se realizan en el Teatro Odeón, adquirido por el Ministerio de Educación; el en teatro de la Universidad y en la antigua, perqueña Sala Verdi de la calle Soriano.


De "Teatros líricos del mundo" de Enzo Valenti Ferro; Emecé Editores, Buenos Aires, 1980.

2 comentarios:

Parlanchín dijo...

Cabe anotar que en el año 2005 el Teatro Solís fue reinaugurado luego de una restauración general que le devolvió su antiguo esplendor y ha vuelto a ser una sala lírica de primer orden a nivel mundial. En la actualidad las representaciones de óperas son frecuentes en el Solís y cada temporada atrae miles de espectadores a su magnífica sala.

Anónimo dijo...

Es cierto que, aunque su recuperación demoró una eternidad, la sala quedó preciosa. Sólo falta que trajeran de vez en cuando, una compañía española de zarzuelas. Es una lástima que no tengamos algo que sí representa nuestras raíces, pues somos más los descendientes de españoles que los de raíces afro. Creo que se les ha olvidado un poco ese detalle.