martes, 7 de febrero de 2012

La primera central nuclear del mundo


El 27 de junio de 1954 es un día memorable en la historia de la energética nuclear. Ese día corrió por el mundo entero el comunicado del gobierno soviético de que en la URSS había empezado a producir energía eléctrica una central que funcionaba a base del aprovechamiento de la energía de la fisión de núcleos de átomos de uranio.

Esta noticia fue acogida con gran satisfacción por toda la humanidad progresista, para quien la Unión Soviética es un país luchador consecuente e infatigable por la prohibición incondicional del empleo de la armas atómicas, de hidrógeno y otras clases de armas de exterminio en masa. El pueblo soviético fue el primero en mostrar al mundo el camino certero del empleo de la nueva fuente de energía con fines pacíficos, para el bien de la humanidad y no para su desgracia.

En un plazo muy corto, el País de los Soviets ocupó un lugar eminente en la energética nuclear, la rama más reciente y más complicada de la ciencia. Pisamos el umbral de la primera central atomoeléctrica del mundo. El sobrio edificio blanco de tres pisos, situado en el fondo de un denso y silencioso bosque de coníferas, se parece más a una escuela u hospital infantil que a una central eléctrica. Únicamente la alta chimenea hace pensar que se trata de un edificio industrial.

Y aunque sabemos que es una central eléctrica que suministra sin cesar a los koljoses, ciudades y empresas industriales circundantes sus modestos 5.000 kilovatios, no logramos descubrir el menor vestigio de línea ferroviaria, locomotoras, vagonetas, camiones, grúas, estacadas, etc.

La energía eléctrica se obtene aquí a costa de la fisión permanente de los átomos de uranio-235. El consumo diario de combustible es de... 30 gramos. Si la central funcionase a base de carbón de la mejor calidad, consumiría como mínimo 100 toneladas métricas diariamente.

Aquí nos fijamos en la palabra "modestos" 5.000 Kw. Durante el cumplimiento de los planes quinquenales nos hemos acostumbrado a hablar de centrales de 640.000, 1.000.000, 2.100.000, 3.200.000 kilovatios, y ahora ya consideramos la minúscula potencia de 5.000 kilovatios.

El hombre soviético pisa el umbral de la central electroatómica lleno de comprensible emoción. ¡La primera en el mundo!


De "La Energía del Átomo" de K. Gladkov; Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1959.

No hay comentarios.: