jueves, 10 de mayo de 2007

La entrevista

En 1925 tuvo lugar en Montevideo una entrevista increíble entre dos grandes mentes del siglo pasado. En esa ocasión Albert Einstein visita Uruguay por única vez y se entrevista con Carlos Vaz Ferreira, filósofo positivista y quizás el intelectual uruguayo mas destacado del siglo 20. No han quedado registros de esa charla informal en un banco de la Plaza Artola por lo que nunca sabremos que se dijeron estas mentes adelantadas a su tiempo. Para mi alegria encontré esta transcripción del único fragmento que ha trascendido y que Vaz Ferreira publicó en sus memorias:

“Einstein.- Mi concepto del universo es circunferencial; partiendo de un punto, la línea parece que se aleja de él, pero en realidad a él se acerca y en él termina. Quiero decir que lo que se aleja, se acerca; que lo que se va, viene; que lo que está aquí, está realmente allí; que la luz es la sombra; que lo que es, no es…

“Vaz Ferreira.- No creo tanto, pero sí que lo que se aleja puede en realidad estarse acercando; que lo que está aquí puede realmente estar allí; que la luz puede ser que lo sea, y puede ser que no…

“Einstein.- Fijaos en la luz del sol…

“Vaz Ferreira.- ¿Y quién puede afirmar que esa luz es del sol y que el sol es él?

“Einstein.- Es que seguramente ni el sol es sol, ni la luz es la luz, ni que la estoy viendo, ni yo soy yo…

“Vaz Ferreira.- Yo no llego a ser tan radical. No afirmo que yo no sea yo, pero digo que es posible que no lo fuera, o que lo fuera.

“Einstein.- Usted dice que dice, pero por mi teoría, en verdad no dice nada…

“Vaz Ferreira.- Y por la mía, usted puede ser que esté diciendo algo, y puede que no.

“Einstein.- ¿Hablo con Vaz Ferreira?

“Vaz Ferreira.- Según mi teoría, puede ser que sí.

“Y yo ¿hablo con Einstein?”

Así termina el diálogo en el que ambos intercambian luego sus obras. Históricamente se han contrapuesto la ciencia y el arte, la ciencia y las letras, la ciencia y la religión. Y esta falsa contraposición ha sido discutida incansablemente por los científicos; al decir de Kepler, “las matemáticas son el arquetipo de la belleza del mundo”, cosa que bien conocían Mozart y Da Vinci, puesto que las proporciones y escalas de la armonía respetan invariablemente secuencias matemáticas predeterminadas. Como me hubiera gustado estar alli para compartir ese momento con ellos, pero ahora que lo pienso ¿realmente hubiera hablado con ellos?

2 comentarios:

M dijo...

Buenas, con permiso...

Me encantó este diágolo! Por dios...qué encuentro, no???
Te pido permiso para reproducirlo en el mío, porque la verdad que no tiene desperdicio. No dicen nada, pero lo dicen todo.

Gracias por pasar por mi blog y encima comentar. Muchas gracias.

Que estés bien.

Triplex dijo...

Dale Marcelo ponelo en tu blog, me gusta la idea de intercambiar comentarios y ademas creo que esa es la idea.Bueno che seguremos en contacto.Un abrazo.