viernes, 20 de febrero de 2015

Integración continental


De acuerdo a los principios y antecedentes que hemos explicado en artículos anteriores, los gobiernos de Uruguay y Argentina han dado un paso muy importante al suscribir, en el pasado mes e mayo, un convenio de integración, por el cual se realizan mutuas concesiones arancelarias. Es decir, que el comercio exterior (importaciones y exportaciones) de ambos países, hasta un determinado cupo, no tendrá recargos aduaneros lo que alentará -sobre todo para nuestro país- la producción industrial. Pero además se prevén medidas que faciliten las comunicaciones (puentes, transportes puertos) y a fin de otorgar el debido impulso político a las medidas previstas en el convenio, se acuerda la creación de un Consejo Asesor interministerial.Ambos gobiernos, por expresas manifestaciones de sus presidentes, reconocen que este es el primer paso para alcanzar una más amplia integración en el continente, o sea, para abrazar el mayor número de países de América Latina. 

Tal como dijo Alfonsín, este convenio "no es exclusivo ni excluyente". Y en efecto, nuestro país realiza acuerdos militares con Brasil, Bolivia y Paraguay, lo que es un modo de revvir la llamada Cuenca del Plata cuyo convenio se suscribió en 1969, como ya hemos recordado en un comentario anterior. A la vez se da mayor impulso a la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).Con lo que  el actual gobierno democrático cumple con el precepto constitucional según reza el artículo 6°, en su apartado segundo: "La República procurará la integración social y económica de los Estados americanos, especialmente en lo que se refiere a la defensa común de sus productos y materias primas. Asímismo, propenderá a la efectiva complementación de sus servicios públicos". Como dijo el presidente Sanguinetti, "estas democracias requieren del desarrollo para poder afianzarse, y el desarrollo requiere la integración, porque aislados todo lo que es difícil se hará casi imposible: pero juntos, lo que es difícil lo vamos a poder enfrentar".

Al mismo tiempo es motivo de satisfacción que nuestro país vuelva a integrar el Parlamento Latinoamericano, con lo que vamos siguiendo los pasos de la "Europa Unida". Recordemos -como lo hemos analizado-, que los dos grandes organismos de Europa, el Consejo de Europa por un lado y Comunidad Económica Europea por otro, alientan tanto la integración económica como la política. Si es alcanzable el mercado europeo, la ciudadanía europea y las autoridades europeas, ¿cómo no ha de serlo el mercado latinoamericano, el ciudadano latinoamericano y las autoridades latinoamericanas? No parece utópico si pensamos que Europa occidental ha salvado las rivalidades pasadas, las diferencias de origen, de lenguas, de costumbres y de instituciones, elementos que América no tiene que salvar... A tal efecto propondríamos que de ello se hiciera conciencia, en las escuelas, en los liceos, difundiendo en la juventud de América los ideales de integración continental.

De "El Día de los niños" N° 713, Año XX, edición del 11 de setiembre de 1985.

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