sábado, 17 de noviembre de 2012

La ciudad hispanoamericana: historia y situación


El fenómeno general de la concentración urbana, origen y expresión de los más graves problemas del mundo contemporáneo, adquiere en Hispanoamérica caracteres singulares. El área hispanoamericana se caracterizó desde un principio por la significación atribuida a las ciudades, de las que hicieron los conquistadores los núcleos para la ocupación de la tierra y los centros de difusión cultural para su incorporación al mundo cristiano, esto es, europeo. Desde entonces comenzó cierto juego de relaciones entre las ciudades y las zonas rurales, que constituye una de las líneas fundamentales del desarrollo histórico de Hispanoamérica.

Las ciudades, concebidas según la tradición urbana de la Europa medieval, fueron impostadas sobre una realidad desconocida y comenzaron a operar en relación con ella según las exigencias de situaciones nuevas. Esa relación ha signado tanto el proceso socioeconómico como el proceso cultural de Hispanoamérica. De ahí que el exámen del papel desempeñado por las ciudades en los procesos contemporáneos deba arrancar de las funciones para las que fueron establecidas, y continuar con las transformaciones que la realidad les impuso. El tema de este estudio corresponde al primer aspecto de este análisis.

En el siglo XVI, sobre todo, la ciudad hispanoamericana nace de actos políticos que, desde el primer momento, se institucionalizan. Ahora bien, el marco institucional es común; se apoya en una legislación homogénea, en costumbres muy arraigadas y en prescripciones prácticas análogas si no idénticas. Inicialmente, pues, los fenómenos urbanos son similares, tan similares como son los textos de las numerosas actas de fundación, o los primeros actos institucionales de reparto de solares o de establecimiento de cabildos. Precisamente, uno de los aspectos más importantes del análisis del desarrollo urbano en Hispanoamérica consiste en señalar la progresiva diferenciación de ciudades y de procesos urbanos que han comenzado por ser idénticos, y a los que las circunstancias han impreso luego tendencias diversas.

Pero es necesario evitar un peligro en el que, por cierto, se ha caído muchas veces. Pese a la diferenciación de las ciudades y a su singular proceso de desarrollo, la legislación mantuvo sus caracteres generales; de modo que si se atiende a los esquemas institucionales -en lo económicosocial tanto como en lo político- puede caerse en el error de suponer una identidad que la realidad negaba por encima de los textos legales. De todos modos, esa similitud inicial constituye un hecho fundamental, un dato precioso para explicar numerosos fenómenos de desarrollo cuyo proceso revela el conflicto entre las condiciones impuestas en un principio y las necesidades y posibilidades que ofrecían en cada lugar las circunstancias. Pero no sólo por eso.

La similitud inicial se perpetuó de alguna manera -más allá de los cuadros legales- a causa de las condiciones impuestas por la dependencia política de España, lo que significaba sujeción a normas de tipo económicosocial y, además, a causa de una común limitación de posibilidades, según las que España ofrecía, y las que, de hecho, podía ofrecer desde su propia situación en el área europea. Vinculadas preferentemente a actividades comerciales y administrativas, las ciudades latinoamericanas no podían evadirse de ese condicionamiento. Era también inevitable, en consecuencia, que se desarrollaran todas dentro de un cuadro común.

Dentro de ese cuadro común es, pues, posible estudiar la ciudad hispanoamericana, su estructura económicosocial, su ordenamiento institucional y sus funciones, las formas de mentalidad y de vida propias de los diversos grupos. Pero desde el principio es necesario señalar las variables que se insinúan en cada caso, y que permiten señalar los orígenes de los cambios que más tarde se harán patentes.

De "La ciudad hispanoamericana: historia y situación" de José Luis Romero; edición de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, Montevideo, 1967.

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