sábado, 15 de enero de 2011

La última sesión







Marilyn fotografiada por Bert Stern. Al contrario que en los rodajes, Marilyn se sentía extremadamente cómoda en las sesiones de fotos. Sabía lo que quería y cómo conseguirlo. En cada sesión desplegaba todo su magnetismo, toda su sensualidad. De ahí que no sea extraño que tuviera relaciones muy íntimas con la mayoría de sus fotógrafos. Como bien explicó Stern, Marilyn no veía el objetivo de la cámara, ella iba más allá. Era capaz de sentir a todas y cada una de las personas que luego contemplarían las fotos. Y lo mejor, es que era capaz de seducirlas a todas.

3 comentarios:

Luis Huls dijo...

Preciosa, por algo es el mayor ícono sexual del siglo XX.

Parlanchín dijo...

Si que lo es, y ya estamos a medio siglo de su muerte, cuesta creerlo...

Pao dijo...

no conocía este aporte fotografico... increible. Y muy bella ella.

Saludos