domingo, 1 de enero de 2012

Con la ayuda de Dios...


Una lavandera, cuya enajenación cuenta Charbeyron, a consecuencia de dolores reumáticos, dejó su profesión  para dedicarse a la costura. Velando hasta altas horas y trabajando de noche, fue atacada de oftalmia, y como continuase cosiendo, veía a la vez cuatro manos, cuatro agujas y cuatro costuras (había en este caso una diplopía doble). En los primeros momentos se daba  cuenta de este fenómeno; pero al cabo de algunos días, a consecuencia de la debilidad y de ansiedades morales prolongadas, se imaginó que hacía realmente cuatro costuras a la vez, y que Dios, compadecido de su infortunio, obraba un milagro por ella. Como se ve en este caso, una perturbación primordial sobrevenida en el primer período del proceso (ilusión sensorial, diplopía) determinó luego la divagación y la perturbación del juicio. 

Texto extraído de la obra "El Cerebro y sus funciones" de J. Luys; Manuel Guijarro, editor; Madrid, 1878.

sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Feliz 2012!

¡Que tengas un super año!

Te lo desea Parlanchín

Retratos de niños



Si se trata de pequeñuelos inteligentes y algo reposados, se puede intentar fotografiarlos a la luz artificial en las condiciones anteriormente expuestas. Pero, si son muy pequeños y no se dan cuenta ni pueden comprender la necesidad y la conveniencia de estarse quietos, no hay más remedio que sentarlos en un lugar muy bien iluminado, en donde sea posible sorprenderlos en un momento dado, cuando menos lo esperen y operando a velocidades no inferiores a 1/120 de segundo y, corrientemente, a 1/30 ó 1/60 de segundo. Aún así, quedan a veces movidos, pero, por regla general, se pueden obtener algunas fotografías aceptables. Hay que tener alguna paciencia y se ha de procurar que el niño no se dé cuenta  de que lo van a retratar ni de que allí va a suceder algo extraordinario. Se puede hablar y bromear con él, contarle cuentos, excitar su alegría o mantener su buen humor y aprovechar el momento favorable para disparar.


Salvo en los casos en que existe alguna razón para ello, convendrá limitarse a obtener fotografías de busto y,  aún  mejor, de la cabeza y de los hombros. Si luego se amplían hasta un tamaño sensiblemente parecido al natural, los padres que, en estos casos, son los verdaderos interesados, reciben una impresión agradabilísima, aunque la fotografía no haya sido un éxito absoluto. Pero, en el caso de que el retrato esté realmente bien, tales ampliaciones aumentan su valor de un modo considerable y es seguro que el amor propio del fotógrafo aficionado quedará muy halagado al observar la satisfacción de los padres del niño.


Ya hemos dicho que resulta difícil fotografiar a los niños con luz artificial y que es más aconsejable emplear la natural, simplemente por el hecho de que es más intensa y permite exposiciones más rápidas. Pero debemos señalar un inconveniente bastante grave. Si el niño recibe en pleno rostro toda la luz que permita hacer una exposición muy rápida (es decir, que reciba directamente los rayos del sol) empezará a hacer guiños y muecas, deslumbrado y entonces, es imposible sorprenderlo en un momento favorable. Si nos situamos a la sombra, ya no hay bastante luz para hacer una fotografía rápida. Como se ve, el dilema parece insoluble. Por esta razón, no cabe más que un recurso y es situarlos en una sombra muy luminosa, si es posible, recibiendo directamente la luz del sol, reflejada por una pared de color claro. Por eso, a su vez, tiene el inconveniente de disipar todas las sombras de las facciones y quitarles el relieve. Entonces, hemos de apelar otra vez al espejo o a la hoja de papel que alumbre el lado del rostro situado en la sombra y, de esta manera, volveremos a tener aquel semblante en las debidas condiciones para fotografiarlo.


Aún cuando lo que vamos a decir ahora no sea, en realidad, un consejo "fotográfico" diremos que cuando un niño empieza a asustarse al ver un aparato y se echa a llorar, vale más dejarlo. Es casi imposible devolverle la tranquilidad. Si se puede, tal vez valga la pena intentar retratarlos cuando está distraído jugando él solo o con otra persona. Pero, de lo contrario, es preferible abandonar momentáneamente el propósito, ocultar el aparato y empezar a jugar con él para conquistar su confianza. Es posible que más tarde se deje retratar sin la menor protesta. Y también podemos añadir que si el niño, por pequeño que sea, se ha dejado retratar una vez, se ha dejado retratar una vez, permitirá que lo hagan más tarde con toda frecuencia que se quiera y aún parecerá sentir complacencia en que se le retrate y hará obre así por un impulso que él mismo no conoce, pero no sería extraño que, de un modo subconsciente se diese cuenta, de un modo vago, de lo que se quere hacer y, obedeciendo a instinto humano, que siempre tiende a perdurar, ya sea corporalmente o por medio de su imagen o por el recuerdo que pueda dejar de su paso en el mundo, se prestará de buena gana a la reproducción gráfica de su diminuta personalidad.

Del libro "Exposición fotográfica", de Manuel Vallve, Manuales Prácticos Molino, Buenos Aires, 1946.


El Infierno de Dante

Imágenes clásicas que ilustran cantos de la Divina Comedia de Dante Alighieri realizadas en el siglo XIX por Gustavo Doré. El artista realizó 136 ilustraciones para el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso llenas de dramatismo y de una gran destreza. Me resultan bellísimos...









Consejos a los campesinos


Hijos de labradores y estancieros, no abandonéis vuestros fértiles campos, vuestras verdes cuchillas. ¿Acaso preferiríais la atmósfera pestilente de la ciudad al aire puro y sano de la campaña;  las cuatro paredes ennegrecidas de un estrecho cuarto al hermoso cielo azul; la esclavitud del taller a la envidiable libertad de que gozáis?

No abandonéis, amigos míos, al hogar querido, donde fue mecida vuestra cuna por cariñosos padres; no abandonéis el campo, la estancia que brindan a sus amigos el bienestar y riqueza.

El campo es luz, pan y vida;
Es amor, sosiego y fe.
¡Floridenses, a la Florida!
¡Maragatos, a San José!

Pero no seáis rutinarios; adoptad los nuevos métodos preconizados por los Anales de Asociación Rural y la Escuela de Agronomía. Aplicad los descubrimientos de ciencia moderna; sed los primeros en concurrir a las exposiciones agrícolas y ganaderas, y nada tendréis que temer la competencia extranjera.

De la "Geografía especial de la República Oriental del Uruguay" de Pedro Martín, Talleres Gráficos Prometeo, Montevideo, 1932.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Langosta a la americana



«Se lava muy bien la langosta 
viva. Colocada sobre la mesa se le 
quita una de las antenas o 
cuernos y se le introduce por el 
intestino, cogiendo  la langosta y 
poniéndola derecha. Se coloca 
debajo una taza y se saca la 
antena; el líquido que cae se 
recogerá en la taza y se echan dos 
cucharadas de agua o caldo 
caliente para que no se cuaje. Se 
separa la cola del cuerpo. La cola 
se corta en dos; también se cortan 
las patas, a las que se quita el 
extremo. Se tira el excremento y se 
reserva la sangre, las huevas y 
las tripas. 
Una vez desangrada se le quita 
una tripita negra, como se hace 
con los cangrejos; de un tirón 
sale... »

De la «Cocina Práctica», de Rosario Cifuentes.


Acerca de los logaritmos


JUAN NEPER (1550-1617)

Inventor de los logaritmos. Matemático escocés, que en 1614 publicó la primera tabla de logaritmos, cuya base es el número irracional, e = 2,71828...; estos logaritmos se llaman neperianos, hiperbólicos o naturales. Los logaritmos más empleados son los llamados de Briggs, vulgares o decimales (de base 10), cuyas primeras tablas publicó el matemático inglés Enrique Briggs (1556-1630).

Texto extraído de las "Tablas de Logaritmos" del Ing. Mario Copetti, Novena Edición, Barreiro y Ramos, Montevideo, 1963.