Los telescopios son de dos tipos: los reflectores en los cuales la imagen se obtiene por reflexión de los rayos luminosos sobre un espejo y los refractores que son anteojos astronómicos con lente objetiva. El primer telescopio, el que inventó Galileo en 1609, era de este último tipo. A Kepler se le debe el invento del telescopio astronómico con dos lentes convexas que construyó el padre Scheiner en 1630. En el siglo XVIII se mejoraron los telescopios con la invención del vidrio óptico acromático para los objetivos y en el siglo XIX lograron hacerse éstos hasta un diámetro de 37 cm. merced al método descubierto por el mecánico suizo Guinand. El padre Zucchi, jesuita italiano, fue el primero en valerse de un lente para observar la imagen reflejada en un espejo cóncavo, que es el principio del telescopio reflector. En su perfeccionamiento intervinieron Gregory, Newton, Draper, Herschel, Steinheil y Foucault.
Los refractores más grandes son:
Diámetro del lente Observatorio Situado en
101,6 Yerkes Wisconsin, EU
91,5 Lick California, EU
83,1 Universidad de París Meudon, Francia
80,0 Potsdam Alemania
76,2 Allegheny Pittsburgh, EU
76,2 Bischoffsheim Niza, Francia
76,2 Poulkova Leningrado, Rusia
Los reflectores más grandes del mundo son:
Diámetro del lente Observatorio Situado en
508,0 Palomar California, EU
254,0 Monte Wilson California, EU
208,3 McDonald Texas, EU
188,0 Dunlap Ontario, Canadá
183,9 Astrofísico Victoria, Canadá
175,3 Perkins Delaware, EU
155,0 Harvard Mass, EU
152,4 Córdoba Argentina
152,4 Bloemfontein Sur África
152,4 Monte Wilson California, EU
El sistema del espejo reflector (que puede construirse de dimensiones mucho mayores que las de un lente) hizo posibles los telescopios gigantescos de nuestro tiempo. Estos instrumentos son realmente admirables y aumentado en miles de millones de años luz la visibilidad del remoto universo, pero es posible que la próxima generación los considere anticuados y aún rudimentarios.
El Dr. Lyman Spitzer, profesor de astonomía y director del observatorio de la Universidad de Princeton, EU, predijo en junio de 1954 que dentro de pocos "decenios" se harán las observaciones astronómicas por medio de "satélites artificiales" de la Tierra. El "satélite" será una plataforma llena de instrumentos complejos que se lanzará al espacio de modo que continúe girando a una altura de 800 km. sobre la Tierra. Los instrumentos del observatorio satélite transmitirán automáticamente a la Tierra las observaciones astronómicas.
"Hasta ahora hemos estado mirando el cielo como desde el fondo de un pozo de agua turbia -dijo el profesor Spitzer-. Nuestra atmósfera retiene o desvía muchos rayos que podrían revelarnos grandes secretos astronómicos. Un observatorio más allá de la atmósfera nos permitiría ver cinco o diez veces más allá de lo que hoy vemos, y con más nitidez y precisión".
Del "Almanaque Mundial 1955" de Selecciones del Reader's Digest.
