martes, 21 de agosto de 2018
Estudio fotográfico (1873)
Del periódico "La Paz "Nº 564, Montevideo, 22-II-1873. Órgano de ideas radicales. Redactor y director: José Pedro Varela.
miércoles, 19 de julio de 2017
"Atrévete: el progreso se logra así"
Víctor Hugo (1802-1885)
Si ustedes abandonan esos hechos, ten cuidado, los charlatanes se apoderarán de ellos, y los imbéciles también. No hay término medio: la ciencia o la ignorancia. Si la ciencia no quiere saber nada de esos hechos, la ignorancia los tomará. Ustedes se han rehusado a ampliar el espíritu humano, ustedes aumentan la estupidez humana. Cuando se recusa a Laplace, aparece Cagliostro.
¿Con qué derecho, por lo demás, le dicen a un hecho: vete? ¿Con qué derecho desechan un fenómeno? ¿Con qué derecho dicen a lo inesperado: no te examinaré? ¿Con qué derecho borran una de las premisas del problema? ¿Con qué derecho rechazan a la naturaleza?
Huc usque recurret. La ciencia puede cometer iniquidades. Cerrar los ojos es una mala acción. El telescopio tiene una función; el microscopio tiene deberes. El alambique debe ser íntegro, el crisol calienta para todo el mundo. Es necesario que cifra sea honesta. Negarse a la experimentación es negarse a la justicia.
VÍCTOR HUGO
Contemplación suprema
sábado, 17 de junio de 2017
miércoles, 1 de febrero de 2017
sábado, 28 de enero de 2017
Televisor "Lyon" (1961)
Un anuncio de la revista Repórter de 1961 promociona los televisores Lyon, por entonces un bien caro que todo el mundo quería tener en sus hogares. Acerca del impacto del inicio de las emisiones de televisión en nuestro país, el historiador Alfredo Traversoni señalaba estas proféticas palabras: "La televisión constituye la última novedad. Aunque está todavía en su etapa inicial se advierte sus inmensas posibilidades en el orden cultural, así como los riesgos que podrían derivarse de su mal aprovechamiento".
De la "Historia del Uruguay y de América II: vida independiente" de Alfredo Traversoni. Editorial Kapelusz. Montevideo, 1963.
jueves, 26 de enero de 2017
sábado, 21 de enero de 2017
Aceite Betis (1928)
Una buena publicidad del aceite de oliva español "Betis", que según parece causaba furor entre los chefs del momento. Cabe señalar que por entonces el aceite de oliva era un producto de lujo que solo las personas adineradas podía darse dado su alto costo. Los pobres, en cambio, usaban grasa vacuna para las frituras. De allí la expresión "Estás comiendo con aceite" dirigida a una persona que comenzaba a irle bien económicamente. Recién en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando la importación del aceite español y portugués estuvo muy restringida, se comenzaron a fabricar en el país aceites a base de girasol, de maní, de soja, de arroz, etc. que tuvieron gran éxito y resultaron más accesibles a todos los sectores sociales hasta el día de hoy.
Imagen de "La Pluma". Montevideo. Año III. Vol. 4. Enero de 1928.
viernes, 20 de enero de 2017
sábado, 8 de octubre de 2016
A 500 años del descubrimiento del Río de la Plata, Juan Varese redescubre a Solís
LOS VIAJES DE JUAN DÍAZ DE SOLÍS Y EL DESCUBRIMIENTO DEL RÍO DE LA PLATA
Autor: Juan Antonio Varese
Editor: Ediciones de la Banda Oriental
Editor: Ediciones de la Banda Oriental
Juan Díaz de Solís descubrió el Río de la Plata. Fue un explorador nato que tras una vida de viajes asombrosos encontró la muerte en forma trágica en las costas del Mar Dulce. Juan Antonio Varese es, sin duda, el autor uruguayo más indicado para profundizar en la biografía de este pionero de discutida nacionalidad. Con una decena de títulos escritos sobre naufragios y aventuras del mar, Varese no solo redescubre la figura de Solís a 500 años de su desembarco en la bahía de Maldonado sino que revisa la historia toponímica: de cómo el Paraná Guazú terminó siendo llamado Río de la Plata.
NOTA: Recomiendo muy especialmente este libro del notable historiador uruguayo Juan Antonio Varese que acaba de ser publicado por la editorial Banda Oriental y está disponible en la librería de la editorial sita en la Avda. 18 de Julio 1618, en el hall del Teatro el Galpón o en las principales librerías del país
viernes, 22 de abril de 2016
El hundimiento del Titanic en tiempo real
En la madrugada del 15 de abril de 1912 el RMS
Titanic se iba a pique poco más de dos horas y media después de haber
chocado con un iceberg, a pesar de que se suponía que no se podía
hundir, llevándose consigo 1514 personas de las 2223 que iban a bordo.
En este vídeo, que forma parte de los materiales que se están
preparando para el juego Titanic: Honor and glory, se puede seguir
minuto a minuto el hundimiento de este leviatán –para aquel entonces,
ahora se queda pequeño– de los mares. Mejor verlo a pantalla completa y
con altavoces.
Incluye tomas desde varios ángulos, vistas del interior del barco, y
anotaciones con lo que está pasando en cada momento. Eso sí, no salen
Leonardo di Caprio ni Kate Winslet, lo que, a mi modo de ver, juega
mucho a su favor. Está en tiempo real, así que dura 2 horas y 41
minutos; empieza poco más de un minuto antes del choque con el iceberg.
Vía: Microsiervos
miércoles, 30 de marzo de 2016
El mito peronista
Mucho se ha discutido sobre el mito del peronismo, fenómeno
auténticamente popular y argentino. Durante largo tiempo se fabricó un
mito antiperonista, un antimito. Pero este antimito era evidente
expresión subsidiaria de los mitos liberales degradados. Las clases
dirigentes de la Argentina siempre estuvieron más abiertas hacia todo lo
importado que hacia lo argentino y nunca fueron capaces de entender al
pueblo. Su egoísmo los hacía soñar con una democracia meramente formal
en la que tenían un papel privilegiado. Aunque el peronismo fue un mito,
en el sentido de que centraba todas sus aspiraciones populares en un
líder, en un personaje-símbolo, sin embago se trataba de un mito
altamente dinámico durante un largo período, porque esas aspiraciones de
progreso económico, de dignidad humana, de derechos reconocidos, eran
plenamente legítimas.
No interesa discutir aquí la eficacia política y económica de un período de la historia argentina, ni es necesario señalar errores y aciertos, lo que hay que notar es que sin una mística no se construye un país, que esta mística necesita símbolos impulsores dinámicos y una convicción que arrastre a grandes masas y que eso se verificó en ese período histórico y hasta ahora no volvió a darse. En ese sentido, para la Argentina, el peronismo fue constructivismo, más constructivo que las teorías marxistas y los esquemas y los esquemas neocapitalistas porque surgió de lo nacional, sin copiar ni importar soluciones y porque fue popular y sin pueblo no hay verdadero cambio social.
Fragmento del libro "Los Mitos" de Pedro Geltman. Carlos Péres editor, Buenos Aires, 1969, p. 123.
No interesa discutir aquí la eficacia política y económica de un período de la historia argentina, ni es necesario señalar errores y aciertos, lo que hay que notar es que sin una mística no se construye un país, que esta mística necesita símbolos impulsores dinámicos y una convicción que arrastre a grandes masas y que eso se verificó en ese período histórico y hasta ahora no volvió a darse. En ese sentido, para la Argentina, el peronismo fue constructivismo, más constructivo que las teorías marxistas y los esquemas y los esquemas neocapitalistas porque surgió de lo nacional, sin copiar ni importar soluciones y porque fue popular y sin pueblo no hay verdadero cambio social.
Fragmento del libro "Los Mitos" de Pedro Geltman. Carlos Péres editor, Buenos Aires, 1969, p. 123.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Porqué debemos conocer el pasado
El mundo está habitado por pueblos muy diferentes unos de otros en su vida y en sus costumbres. Algunos, como los negros africanos o los indígenas de Australia y Melanesia, viven agrupados en pequeñas comunidades o tribus, habitan chozas rústicas, conocen apenas la agricultura y demuestran, en todo sentido, un desarrollo intelectual muy escaso. Cuando nos referimos a ellos les llamamos "salvajes".
En
cambio en Europa, América y buena parte de Asia, encontramos pueblos
sumamente cultos, que han logrado, gracias a su inteligencia y a sus
esfuerzos, un nivel de vida muy superior. Forman granes comunidades que
se denominan Estados, en los que existen ciudades cuya población se
cuenta a veces por millones de habitantes. Saben construir enormes
edificios, estudian con ardor las ciencias que les revelan los secretos
de la naturaleza y han inventado máquinas mediante las cuales el trabajo
humano multiplica sus posibilidades. Decimos de ellos que son pueblos
"cultos" o "civilizados".
Ninguna
nación actual puede atribuirse el honor de ser la creadora única de
dicha civilización. Esta es la resultante de los esfuerzos acumulados
durante siglos por los hombres de todos los tiempos y de todos los
lugares. Es un legado que hemos recibido y que procuramos acrecentar en
lo posible. Por eso hay que conocer el pasado para poder explicar el
presente.
La
curiosidad por saber que es lo que sucedió en el mundo antes antes de
que nosotros existiéramos es, pues, un verdadero deber. La Historia es
la disciplina que trata de satisfacer esa curiosidad, investigando todo
lo referente al pasado humano. Para ello necesita, en primer término,
proyectar los conocimientos en el tiempo, estableciendo entre éstos una
relación de proximidad o de distancia que se llama "relación
cronológica".
Necesita,
además, ubicar los sucesos en un determinado lugar, para lo cual le es
imprescindible la ayuda de la Geografía, que se presenta, así, como
hermanada a la Historia, porque aquella fija en el espacio los hechos
que ésta analiza en el tiempo.
Pero
el problema que sustancialmente obsesiona al historiador es el de
establecer como se produjeron los acontecimientos y en que relación de
causa a efecto se hallan los unos con los otros. La Historia deberá, en
consecuencia, responder, siempre, a estas preguntas decisivas: ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo? y ¿por qué?.
Introducción
a "Prehistoria y Oriente" de Oscar Secco Ellauri y Pedro Daniel
Baridón; Casa A. Barreiro y Ramos, Montevideo, 1937.
domingo, 13 de marzo de 2016
Un paseo por la cocina mexicana
Muy excitante, la cocina mexicana utiliza una cantidad prodigiosa de
especias. Las frutas se emplean frecuentemente como legumbres, al lado
del maíz, que es la base de todos los platos. Se conocen, en México,
casi todas las frutas y legumbres europeas. Sin embargo, el clima y el
suelo favorecen mucho el crecimiento de todas las especies de cacto, que
aparecen en la cocina, en un gran número de platos: una vez
desprovistos de sus espinas son legumbres excelentes, además de
abastecer de un alcohol muy popular. El condimento que está más en facor
es el "chilli", variedad americana de guindilla muy picante, de la que
se extrae la pimienta de Cayena: sazona prácticamente
todos los platos. Los mexicanos la emplean de diversas formas, pero
casi siempre molida en polvo o mezclada al tomate en una salsa muy
popular que se llama el mole. Hay varias clases de chili que van del rojo al rubio sombrío.
Buey, ternera y cerdo son las carnes que se consumen habitualmente, pero también se aprecia el carnero. El ave más corriente es el pavo que se llama, siguiendo el nombre de origen indio que imita su graznido: guajolote. No hay comida de fiesta sin el pavo tradicional. Se consume algo el pato salvaje, sobre todo en las comarcas rurales. El guajolote y el pato eran los únicos volátiles conocidos y han tenido que pasar muchos años desde la llegada de los conquistadores, para que los pollos aportados por los españoles se hayan transformado en un manjar de consumo habitual.
El maíz es el cereal alimenticio básico y lo mismo que los españoles no pueden pasarse sin pan, los mexicanos no pueden vivir sin las tortillas que son tortas de harina de maíz cocidas en un plato de arcilla. A pesar de que los restaurantes de las ciudades y la sociedad acomodada, han adoptado hoy día, los panecillos de trigo, al estilo europeo, la tortilla continúa siendo el pan del pueblo.
Los mexicanos no emplean la manteca de cerdo prácticamente, más que para la cocina y no utilizan la mantequilla más que fresca en tostadas... Sin embargo, el empleo de aceite de oliva tiende a generalizarse desde hace algunos años, y en todo el país se desarrolla el cultivo de los olivos, cuya plantación data de la última emigración española.
Con las tortillas y el arroz, los frijoles (pequeñas judías negras muy harinosas) tienen el primer lugar en las comidas mexicanas, donde se encuentran diariamente. Se hace, sin embargo, un gran consumo de ciertas legumbres y frutos típicamente americanos, tales como los nopales, variedad de cactáceas a raquetas, los chayotes que se parecen a los calabacines trepadores en forma de peras, las tunas, higos de Berbería (cactos) y el mamey (calabaza).
Es curioso hacer notar que la cocina mexicana emplea corrientemente la patata (que los españoles importaron de Nuevo Mundo para alimentar su gran número de tropas en Flandes), y sin embargo, desconoce totalmente la excelencia de las patatas fritas.
Los quesos mexicanos son casi todos de cabra. Los enchilados se llaman así porque se recubren de una corteza espesa de chile que les da una hermosa coloración roja parecida a la de los quesos de Holanda y les comunica una fuerte sabor muy particular.
Los ates, expresión de origen indio, designan las jaleas que ocupan un gran lugar en los postres mexicanos. Se hacen los ates con todas las frutas, e incluso, a veces, con... sus pepinos.
El clima de México es eminentemente favorable a la viña y se consumen muchas uvas. La cosecha empieza en el mes de junio prosigue hasta octubre; la recolección más fuerte tiene lugar en julio-agosto. Pero, contrariamente a las cosechas europeas, las vendimias se continúan en México hasta enero, y, a veces, hasta abril. Se encuentran, pues, uvas frescas todo el año, pero su precio varía considerablemente según las estaciones. La producción total de uva en México, supera las 25.000 toneladas anuales.
El desayuno es ordinariamente muy abundante. En el campo se compone de un café muy ligero, tortillas y frijoles. Pero en las ciudades, el café con leche se acompaña de panecillos a la europea (que deben su nombre a su forma: conchas, campechanas, etc.), servidos frecuentemente con mantequilla: el café viene precedido de una lonja de papaya, melón alargado y muy dulce, cuyas cualidades alimenticias y estomacales, son, parece ser, extraordinarias, y se acompaña de un vaso de leche fresca.
Las tradiciones culinarias están lejos de ser más estrictas que un proceso judicial. He aquí sin embaro un menú de fiesta familiar bastante característico: caldo de pavo, arroz con tomate, pavo al mole, frutos, queso de cabra, pastel de leche.
Buey, ternera y cerdo son las carnes que se consumen habitualmente, pero también se aprecia el carnero. El ave más corriente es el pavo que se llama, siguiendo el nombre de origen indio que imita su graznido: guajolote. No hay comida de fiesta sin el pavo tradicional. Se consume algo el pato salvaje, sobre todo en las comarcas rurales. El guajolote y el pato eran los únicos volátiles conocidos y han tenido que pasar muchos años desde la llegada de los conquistadores, para que los pollos aportados por los españoles se hayan transformado en un manjar de consumo habitual.
El maíz es el cereal alimenticio básico y lo mismo que los españoles no pueden pasarse sin pan, los mexicanos no pueden vivir sin las tortillas que son tortas de harina de maíz cocidas en un plato de arcilla. A pesar de que los restaurantes de las ciudades y la sociedad acomodada, han adoptado hoy día, los panecillos de trigo, al estilo europeo, la tortilla continúa siendo el pan del pueblo.
Los mexicanos no emplean la manteca de cerdo prácticamente, más que para la cocina y no utilizan la mantequilla más que fresca en tostadas... Sin embargo, el empleo de aceite de oliva tiende a generalizarse desde hace algunos años, y en todo el país se desarrolla el cultivo de los olivos, cuya plantación data de la última emigración española.
Con las tortillas y el arroz, los frijoles (pequeñas judías negras muy harinosas) tienen el primer lugar en las comidas mexicanas, donde se encuentran diariamente. Se hace, sin embargo, un gran consumo de ciertas legumbres y frutos típicamente americanos, tales como los nopales, variedad de cactáceas a raquetas, los chayotes que se parecen a los calabacines trepadores en forma de peras, las tunas, higos de Berbería (cactos) y el mamey (calabaza).
Es curioso hacer notar que la cocina mexicana emplea corrientemente la patata (que los españoles importaron de Nuevo Mundo para alimentar su gran número de tropas en Flandes), y sin embargo, desconoce totalmente la excelencia de las patatas fritas.
Los quesos mexicanos son casi todos de cabra. Los enchilados se llaman así porque se recubren de una corteza espesa de chile que les da una hermosa coloración roja parecida a la de los quesos de Holanda y les comunica una fuerte sabor muy particular.
Los ates, expresión de origen indio, designan las jaleas que ocupan un gran lugar en los postres mexicanos. Se hacen los ates con todas las frutas, e incluso, a veces, con... sus pepinos.
El clima de México es eminentemente favorable a la viña y se consumen muchas uvas. La cosecha empieza en el mes de junio prosigue hasta octubre; la recolección más fuerte tiene lugar en julio-agosto. Pero, contrariamente a las cosechas europeas, las vendimias se continúan en México hasta enero, y, a veces, hasta abril. Se encuentran, pues, uvas frescas todo el año, pero su precio varía considerablemente según las estaciones. La producción total de uva en México, supera las 25.000 toneladas anuales.
El desayuno es ordinariamente muy abundante. En el campo se compone de un café muy ligero, tortillas y frijoles. Pero en las ciudades, el café con leche se acompaña de panecillos a la europea (que deben su nombre a su forma: conchas, campechanas, etc.), servidos frecuentemente con mantequilla: el café viene precedido de una lonja de papaya, melón alargado y muy dulce, cuyas cualidades alimenticias y estomacales, son, parece ser, extraordinarias, y se acompaña de un vaso de leche fresca.
Las tradiciones culinarias están lejos de ser más estrictas que un proceso judicial. He aquí sin embaro un menú de fiesta familiar bastante característico: caldo de pavo, arroz con tomate, pavo al mole, frutos, queso de cabra, pastel de leche.
De "El Mundo en la Mesa" de Doré Ogrizek. Ediciones Castilla, Madrid, 1960.
miércoles, 9 de marzo de 2016
Montevideo, según Thiers
"¿Sabéis lo qué es Montevideo?... Es una ciudad francesa, de cultura francesa, de gente francesa... ¿Sabéis quienes gobiernan Montevideo? Jóvenes muy distinguidos, educados a la francesa."
Adolphe Thiers (1797-1877), primer ministro francés.
martes, 23 de febrero de 2016
La leyenda del tero
Dicen que en lejanas épocas los teros eran señores muy ricos que desde
hacía tiempo tenían instalado un negocio de ventas de ropas. Ganaban
mucho con sus ventas y tenían como principales clientas a las vizcachas,
señoras bien coquetas que estrenaban trajes todos los días. Los teros,
que no sabían administrar lo que tenían, comenzaron a fiarles todo lo
que les vendían. Ellas así seguían comprando y comprando y ellos, fiando
y fiando.
Las deudas se hicieron tan abultadas, que los pobres teros sin poder cobrar esas enormes cuentas, se vieron obligados a cerrar el negocio, volviéndose "más pobres que una laucha", como dice el refrán. Sólo les quedaron los chalecos y las bombachas, que cuidaban muy especialmente caminando siempre derechitos para no ensuciarlas. Cada vez que recordaban en las vizcachas se agarraban la cabeza y gritaban como locos. Habían pensado organizarse en parejas y llegar hasta sus cuevas para sacarles las telas o cobrarles las cuentas, pero ese día no llegaba nunca.
Entre tanto, a las vizcachas se les habían terminado los vestidos, ¡hacía tanto que no compraban! La verdad es que andaban tan rotosas y desarregladas que sólo salían de sus casas a la noche. Los teros sabían que en ese momento podían encontrarlas y, cuando se aproximaban, bien enojados, gritaban fuerte: "¡Teruterú!, teré, Mi género... mi género, mi género!". Las vizcachas entonces huían a esconderse.
No querían ser vistas tan rotosas, tampoco el padre de ellas, que sentía mucha vergüenza y reprendía a su mujer y a sus hijas diciéndoles: "Vizcachas rotosas, no tienen vergüenza, no tienen vergüenza". Desde entonces las vizcachas quedaron condenadas a salir de noche y los teros se quedaron con los chalecos negros y las bombachas blancas y lloraron mucho, por eso le quedaron los ojos enrojecidos para siempre...
Las deudas se hicieron tan abultadas, que los pobres teros sin poder cobrar esas enormes cuentas, se vieron obligados a cerrar el negocio, volviéndose "más pobres que una laucha", como dice el refrán. Sólo les quedaron los chalecos y las bombachas, que cuidaban muy especialmente caminando siempre derechitos para no ensuciarlas. Cada vez que recordaban en las vizcachas se agarraban la cabeza y gritaban como locos. Habían pensado organizarse en parejas y llegar hasta sus cuevas para sacarles las telas o cobrarles las cuentas, pero ese día no llegaba nunca.
Entre tanto, a las vizcachas se les habían terminado los vestidos, ¡hacía tanto que no compraban! La verdad es que andaban tan rotosas y desarregladas que sólo salían de sus casas a la noche. Los teros sabían que en ese momento podían encontrarlas y, cuando se aproximaban, bien enojados, gritaban fuerte: "¡Teruterú!, teré, Mi género... mi género, mi género!". Las vizcachas entonces huían a esconderse.
No querían ser vistas tan rotosas, tampoco el padre de ellas, que sentía mucha vergüenza y reprendía a su mujer y a sus hijas diciéndoles: "Vizcachas rotosas, no tienen vergüenza, no tienen vergüenza". Desde entonces las vizcachas quedaron condenadas a salir de noche y los teros se quedaron con los chalecos negros y las bombachas blancas y lloraron mucho, por eso le quedaron los ojos enrojecidos para siempre...
Relato de Marta Giménez Pastor
lunes, 25 de enero de 2016
El acceso a la información en 2016
Hoy en día un guerrero Masai africano con un teléfono móvil tiene mejor capacidad de comunicación de la que tenía el Presidente de los Estados Unidos hace 25 años.
Y si se trata de un teléfono inteligente con acceso a Google también
tiene mejor acceso a la información de la que tenía el Presidente hace
tan solo 15 años.
Vía: Microsiervos
lunes, 4 de enero de 2016
Diversas cronologías
El año en que vivimos es el 2016. Efectivmante, en el Uruguay y en todos los países de religión cristiana se ha convenido tomar la fecha del nacimiento de Cristo como punto de partida para el cómputo de los años. Pero en muchos otros países, y particularmente en los no cristianos, es otra cosa. En cada uno de ellos se ha comenzado a contar los años partiendo de otros acontecimientos, históricos o religiosos y, naturalmente, hoy su fecha es diferente de la nuestra.
EL AÑO 2016 ES, SEGÚN:
- Los hebreos: 5776 (porque computan los años desde la creación del hombre y suponen que esto aconteció 3.760 años antes de Cristo.
- Los amerindios: 399 ó 931, o bien 1463, según las diferentes creencias religiosas.
- Los persas: 1384.
- Los musulmanes de Persia, Arabia, Pakistán y Egipto: 1392 (porque los musulmanes cuentan los años a partir de la fecha en que Mahoma emigró de La Meca a la ciudad de Medina, 622 después de Cristo.
- Los hindúes del norte: 2074, y los del sur, 1938.
- Los chinos confucionistas: 2567 (porque cuentan los años a partir del nacimiento de Confucio, 551 a.C.).
- Los japoneses sintoístas: 2676 (porque cuentan los años a partir de 660 a.C., reinado de Yimmu-Temmo, el gran emperador divinizado).
- Los etíopes: 2009.
- Los coptos: 1732 (porque los coptos, cristianos de Etiopía, Egipto y Sudán, cuentan los años a partir de la persecución de Diocleciano, 284 d.C.
(Adaptado)
jueves, 31 de diciembre de 2015
Me voy...
La Hermana Nieve ha desatado su inmenso enjambre de alas blancas y silenciosas. "Parece -pensaría un chusco, o un poeta- que despluman a los ángeles en el cielo."Ha nevado toda la noche, y París ha amanecido como de plata.
En el amanecer gris, un fulgor misterioso emana de todas las cosas; la nieve radía dulcemente en los techos, en los alféizares, sobre las ramazones desnudas. Yo parto dentro unas cuantas horas.
De pie en uno de los puentes del Sena, he mirado por última vez al París adorable que extiende en ambas márgenes sus palacios. ¡No puedo llevarme esta visión, no puedo! Mañana se borraría, se alteraría. Le envío un beso, un beso infinito y me alejo. Jamás he sentido una pena tan honda.
Algo íntimo me dice que todo lo pierdo al perder esto; que algo se descompleta y acaba en mí, quizá. Otros, que no aman ni comprenden estas cosas, se quedan porque son ricos; ¡y yo me voy porque soy pobre!
A la mañana siguiente estoy en Londres. Tengo frío. Dos semanas después, estoy en Nueva York. Tengo frío. Dos semanas aún y estoy en México. ¡Tengo frío, mucho frío!
Amado Nervo
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Metempsicosis
Era un país
de selva y amargura; un país con altísimos abetos, con abetos
altísimos, en donde ponía quejas
el temblor del viento. Tal vez era
la tierra cimeriana donde estaba
la boca del infierno, o la isla que
el grado ochenta y siete de latitud
austral, marca el lindero de la
líquida mar; sobre las aguas se levantaba
un promontorio negro, como el
cuello de un lúgubre caballo, de un potro
colosal, que hubiera muerto en su última
postura de combate, con una
hinchada nariz humeando al viento. El orto
formidable de una noche con intenso
borrón manchaba el cielo, y sobre el
fondo de carbón flotaba la alta
silueta del peñasco negro. Una luna
ruinosa se perdía con su
amarilla cara de esqueleto en distancias
de ensueño y de problema; y había un
mar, pero era un mar eterno, dormido en un
silencio sofocante como un
fanático animal enfermo. Sobre el filo
más alto de la roca, ladrando al
hosco mar estaba un perro.
Sus colmillos
brillaban en la noche pero sus ojos
no, porque era ciego. Su boca
abierta relumbraba, roja como el
vientre caldeado de un brasero; como la gran
bandera de venganza que corona
las iras de mis sueños; como el
hierro de un hacha de verdugo abrevada en
la sangre de los cuellos. Y en aquella
honda boca aullaba el hombre, como el
sonido fúnebre en el hueco de las
tristes campanas de noviembre. Vi que mi
alma con sus
brazos yertos y en su
frente una luz, hipnotizada subía hacia
la boca de aquel perro, y que en sus
manos y sus pies sangraban como rosas de
luz, cuatro agujeros; y que en la
hambrienta boca se perdía, y que el
monstruo sintió en sus ojos secos encenderse
dos llamas, como lívidos incendios de
alcohol sobre los miedos.
Entonces
comprendí (¡Santa Miseria!) el misterioso
amor de los pequeños y odié la
dicha de las nobles sedas, y los
prosapios con raíz de hierro; y hallé en
el lodo gérmenes de lirios, y puse la
amargura de mis besos sobre bocas
purpúreas, que eran llagas; y en las
prostituciones de tu lecho vi esparcidas
semillas de azucena, y aprendí a
aborrecer como los siervos; y mis ojos
miraron en la sombra una cruz
nueva, con sus clavos nuevos, que era una
cruz sin víctima, elevada sobre el
oriente de un incendio, aquella cruz
sin víctima ofrecida como un lecho
nupcial. ¡ Y yo era un perro!
Leopoldo Lugones
NOTA: Se denomina metempsicosis a la doctrina religiosa y filosófica de varias escuelas
orientales, y renovada por otras de Occidente, según la cual las almas
transmigran después de la muerte a otros cuerpos más o menos perfectos,
conforme a los merecimientos alcanzados en la existencia anterior. Este poema fue escrito hacia 1897 cuando Leopoldo Lugones tendría unos veinte años y acababa de leer "Los Cantos de Maldoror" del Conde de Lautréamont.
jueves, 12 de noviembre de 2015
El maravilloso "Lunojod I"
LUNOJOD I (1970)
País: URSS
Peso: 800 Kg.
Fue el primer robot que se posó en la Luna
Cuando la URSS puso por primera vez un robot en la Luna, se abrió una nueva época de la exploración espacial. Cuando se lanzó el Luna XVII, el anuncio de que su objetivo era "proseguir la exploración lunar" no aportaba al mundo occidental ningún indicio de que en el interior del cohete iba una máquina ni siquiera imaginada en el terreno de la ciencia-ficción. Tras un aterrizaje perfecto y suave en la superficie de la Luna, a uno y otro lado de la nave se extendieron unas rampas, y un robot de ocho ruedas y de extraño aspecto comenzó a descender lentamente. Estaba dirgido por control remoto, mediante un enlace de radiotelevisión que se enviaba desde un centro situado en un punto clave de la URSS. Para evitar los inconvenientes derivados de la desigualdad del suelo lunar, las ocho ruedas del Lunojod estaban constituidas por pequeñas traviesas metálicas revestidas de titanio y, por otra parte, el robot era capaz de rodar aunque solo cuatro ruedas estuvieran en contacto con el suelo. Durante casi un año, el Lunojod avanzó por la superficie de nuestro satélite efectuando más de quinientos estudios del suelo y transmitiendo más de veinte mil fotografías de la superficie lunar.
De "Máquinas fantásticas" por Jean Rush y Ken Rush. Editorial RM, Barcelona, 1978.
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